Villas costeras de Procoio

La moderna calle de Pianabella lleva a la finca agricola de Procoio. Aquí, en una larga y estrecha franja demanial (de dominio público) paralela a la antigua línea de costa, surgen las ruinas de un complejo monumental que atestigua la intensa actividad urbanística que se desarrolló entre el siglo I y III d.C., cuando se construyó un sistema de elegantes villas costeras conectadas a Roma a través de las vias Ostiense, Laurentina y Ardeatina y comunicadas entre sí a través de la vía costera Severiana.

En particular, la zona de Procoio conserva los restos de un establecimiento termal y de una extensa villa marítima que datan de época alto y bajo imperial (siglos I-IV d.C.): los restos comprenden una gran cisterna-ninfeo de dos alturas con juegos de agua, un edificio termal caldeado con natatio (piscina) y un gran muro con contrafuertes.

La cisterna, en parte visible, servía para el abastecimiento hídrico de los baños y de la villa y, aunque era un edificio de funciones prácticas, tenía unas paredes exteriores tan decoradas con nichos y exedras que lo hacían parecer una fuente monumental (ninfeo).

Las termas, que datan de época alto imperial, pero fueron ampliadas en tiempo de los emperadores Trajano y Adriano y varias veces remodeladas, tienen una planta articulada en ambientes cálidos y fríos separados entre sí. El frigidarium (espacio para los baños de agua fría) estaba constituido por una sala con ábside que albergaba una gran bañera por la que se descendía mediante tres escalones. Más reducido, pero de planta similar, era el caldarium (sala para los baños calientes), que conserva los elementos propios de un sistema de calefacción: las suspensurae (pilastras sustentantes del pavimento que creaban un espacio por donde pasaba el aire caliente) y los tubuli (pequeños tubos de terracota insertados en las paredes que cumplían la misma función).

El muro, con una longitud de 160 m y provisto de 39 contrafuertes, delimitaba la villa hacia la costa y constituía también una especie de fachada monumental, como testimonian los restos de decoración pictórica encontrados precisamente en su lado exterior que da al mar.